Registro de Aventura

Este panfleto fue obtenido por Adoh, Cirrus, Blueno, Ganjalf y Kyran en Surlt

Las Once Cuerdas del Titiritero

Recitadas solo cuando nadie escucha. Entendidas solo cuando todos ríen.

¡Ah, los rostros!
Cambian como el viento entre bastidores,
pero escucha bien: la risa… la risa es siempre la misma.
Y es nuestra.

Dicen que las cuerdas son para mover muñecos.
Mentira.
Una cuerda bien puesta ahoga al mentiroso antes que al muñeco.

El telón cae.
Los aplausos suenan.
Pero cuando el telón arde,
¡ah, entonces, entonces se ven los hilos!
Y los que mueven las marionetas sudan bajo sus capas doradas.

Hay coronas tan pesadas que no dejan espacio para la risa.
Y si no puedes hacer reír a un rey… es que llevas el yugo puesto.
¡Con joyas, claro! Pero yugo al fin.

Un guiñol no tiene alma, dicen.
Salvo cuando alguien ha metido la suya dentro.
Y entonces canta verdades con voz de trapo.

Escucha al público.
Cuando ríe de verdad, el verdugo tiembla.
Sí. Tiembla.
Porque cada carcajada afila la cuerda.

La verdad… ¿mostrarla? No.
Se representa.
Con guantes de trapo, con risa, con sangre, si hace falta.

Las máscaras… Pobres máscaras.
No ocultan nada. Revelan lo que el rostro no se atreve.
Y eso les da miedo.

Si todos callan,
si todos bajan la cabeza,
entonces que hable la marioneta.
Que hable, maldita sea.
Porque su boca no teme el castigo.

El Titiritero…
¿Quién es?
No tiene sombra.
Porque es la sombra que baila detrás de tu miedo.

Así que marca la farsa.
Dibuja la grieta.
Haz reír a los que temen.
Y si alguna vez te preguntan por mí…
por nosotros… por el Titiritero…

responde con un guiño.
Y sigue la función.

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