Detalles del relato
- Fecha de la Partida: 2025-02-09
- Aventura: 05 - Visita al Chamán de Nobone
- Autor: Broldan
- Jugadores: Adoh, Broldan, Ganjalf, Toshi, Rodalm
Granyalf me habló de una travesía propuesta por un tal Adoh. Fue agradable volver a cruzarme con Rodalm y Toshi, quienes también respondieron a la propuesta. Me sentí aliviado al saber que viajaría con gente conocida.
Nos preparamos para el viaje. Recientemente, encontré el libro de recetas de mi abuelo; no recordaba haberlo cogido, pero me vino bien para preparar viandas. Partimos al amanecer en busca de un poblado botanki, donde debíamos encontrar al druida Najuapi.
El camino fue… poco accidentado, diría yo. Encontramos un tótem de oso que, según Granyalf, aún conservaba algo de magia. Adoh dejó algunas ofrendas, y una comadreja nos dedicó un ruidoso canturreo (no sé qué sonido hacen exactamente).
Poco después, escuchamos bramidos de oso y, huyendo de ellos, llegamos a lo que parecía una pequeña fortaleza. Por suerte, sus habitantes tenían mala pinta pero previo pago nos permitieron quedarnos a dormir allí.
A la mañana siguiente, llegamos a un lago especialmente fértil y florecido. En su interior, una náyade dormía plácidamente. Como íbamos con el grupo naturista, decidimos no importunarla.
Más adelante, cruzamos un desfiladero. En lo alto de un árbol, la misma comadreja volvió a canturreo, y en ese momento vimos un grifo volar sobre nosotros. Nos escondimos. La criatura descendió, pero pasó de largo: ya tenía una presa, un oso, y no necesitaba más.
Asustados por el grifo, continuamos hasta que finalmente llegamos al poblado votanki. Los guardias de la puerta no querían dejarnos pasar, pero entonces apareció un anciano que nos llamó “Omakai”. Al parecer, en su lengua significaba “aliado” o “amigo de los votanki”.
Ese anciano resultó ser Nahu-api. Nos habló de las propiedades mágicas de las plantas de la isla: según él, cada fruto y hierba tenía algún tipo de conexión con la magia. Incluso mencionó unas cerezas explosivas que crecían en algún lugar.
Además, nos proporcionó la fórmula para elaborar pociones de vigor usando bayas acuosas. También nos habló de un pantano que debíamos investigar, ya que allí se encontraba la Mano Ardiente y la mayor fuente de corrupción de la isla.
Nos aconsejó visitar los poblados élficos por un asunto relacionado con una semilla y una enfermedad en la aldea del druida que nos contrató. Eso me hizo pensar… tal vez ocurrió lo mismo en mi hogar. Debo hablar con él.
Le mencioné que sabía dónde encontrar las bayas acuosas. En nuestro camino de regreso, pasamos por el pozo para recogerlas, pero antes tuvimos que enfrentarnos de nuevo con aquel maldito elemental de agua, eché de menos los rayos de fuego de Blueno. Tras vencerlo, consideramos eliminar la magia que lo convocaba.
Sin embargo, descubrimos que la magia del elemental era la que hacía que las bayas acuosas fueran mágicas. Así que, en lugar de destruirla, simplemente recogimos las bayas y lo dejamos todo igual.
Finalmente, volvimos a casa y preparamos las pociones.
Fin.