Detalles del relato
- Fecha de la Partida: 2025-01-19
- Aventura: 02 - Por las vacas y la cerveza
- Autor: Ganjalf el verde
- Jugadores: Ganjalf, Broldan, Cirrus, Toshi, Rodalm
Todo comenzó con la llamada de aventura de Broldan, el guerrero humano y amante de los enanos, quien sospechaba que algo oscuro acechaba en la cueva que habíamos dejado atrás en nuestra última aventura. Así que, con un nuevo grupo de aventureros, decidimos regresar para resolver el misterio de los lobos rabiosos.
El equipo estaba compuesto por:
- Ganjalf: un gnomo druida.
- Broldan: nuestro líder en esta expedición.
- Cirrus: un bárbaro goliath.
- Toshi: un monje humano.
- Rodalm: un clérigo tiefling.
La travesía al campamento de cazadores fue tranquila. Al llegar, nos encontramos con el líder de los cazadores, quien nos permitió pasar la noche en su campamento, y durante la cena, nos explicó más sobre el pacto entre su tribu y una tribu que adoraba a Telmor, el dios de los lobos (la tribu Telmori).
Al día siguiente, partimos hacia la cueva de los lobos. De camino, nos encontramos con varios, usé mi hechizo “Amistad con los animales” para hacer preguntas a uno de ellos. Le pregunté por qué estaban tan violentos, y me explicó que se debía a que tomaban un agua rara dentro de la cueva.
Tras una batalla feroz, seguimos subiendo y logramos entrar a la cueva, y tras varios encuentros con hordas de lobos, tuvimos el enfrentamiento final contra la Gran Loba, una criatura enorme y aterradora, que además estaba rodeada de varios lobos adultos. A pesar de su tamaño, nuestro equipo logró derrotarla. Tras revisar las tiendas de campaña donde ocurrió la batalla, conseguimos:
- Una espada brillante.
- Una varita mágica, hecha de madera y resina, con un aspecto rústico y unos símbolos religiosos de Telmor.
- Flechas derribadoras.
Decidimos explorar más a fondo la cueva y, al examinar el entorno, descubrimos varias fosas llenas de agua que desprendían un vapor denso. Esta agua extraña parecía ser la causa de la transformación de los lobos. Tras indagar, descubrimos que la contaminación provenía de magia necromántica. La preocupación creció al notar que el agua del manantial seguía su curso subterráneo, y nos preguntábamos hacia dónde se dirigía.
La situación empeoró cuando tres espíritus de la enfermedad surgieron de las fosas (en sus variantes Febril, Pútrida y Debilitante). Las criaturas trataban de defender el origen del mal, y fue necesario un esfuerzo conjunto para derrotarlas. Cuando pensábamos que habíamos terminado, los espíritus revivieron y nos dimos cuenta de que había unas pequeñas piedras dentro de cada fosa y que parecían ser la fuente de vida de los espíritus. Corrí hacia una de las piedras y al cogerla, comencé a recibir daño. A pesar del dolor, decidí golpear la piedra con mi bastón, lo que resultó ser bastante efectivo, mis compañeros hicieron lo mismo con las otras dos piedras, logrando finalmente destruirlas, así al volver a vencer los espíritus, estos no revivieron.
Tras la batalla, revisamos el resto de la cueva y encontramos un segundo botín bajo la estatua en honor a Telmor.
- Una extraña capa.
- Un pergamino con un hechizo.
- Una poción de vida.
La estatua tenía unas inscripciones sobre la tribu Telmori y su caída, y también descubrimos que la diosa sucia estaba involucrada en su corrupción.
Con todo en nuestras manos, regresamos al campamento de cazadores. Cuando le mostramos los detalles sobre las inscripciones e imágenes que habíamos encontrado en la cueva al jefe del asentamiento, este reaccionó con molestia y preocupación, ya que la mano ardiente era un símbolo asociado a una leyenda muy antigua en la isla, y que era rechazada por su tribu Votankis. Este además nos explicó que el agua que fluía de las fosas desembocaba en una zona donde los animales estaban más agresivos que nunca.
Finalmente, nos dirigimos a Puerto Soldado, entregamos las pieles de los lobos al peletero de la ciudad y recibimos nuestra paga.
Nos quedaba una última cosa en mente: investigar sobre ese manantial contaminado.
Fin de la Expedición.