Detalles del relato
- Fecha de la Partida: 2025-01-19
- Aventura: 03 - Camino a Surlt
- Autor: Caelus
- Jugadores: Elysia, Caelus, Adoh, Korik, Tyvar
Día X
Entrada 1: Nuevos Compañeros y Rumbo a la Ciudadela de Surlt
Tras dejar Puerto Soldado, el destino se torna claro: la antigua y perdida ciudadela de Surlt, un lugar de interés arqueológico donde, según los relatos, el conocimiento descansa en un sueño olvidado. Nos acompañan ahora dos nuevos miembros, Tyvar, un elfo juicioso y de porte robusto, cuya capacidad en combate parece ser tan fuerte como su mente, y un gnomo con talento en las artes arcanas, cuya compañía promete ser más intelectualmente estimulante que la de simples espadas y escudos. Aunque no busco camaradería, me intriga observar sus aportes en nuestra travesía.
La noche en el campamento de los salvajes transcurrió sin incidentes. Como siempre, me aseguro de que mi rostro permanezca oculto tras mi máscara, para no incomodar a los demás. Aunque es evidente que mi presencia genera cierta inquietud, mis metas están por encima de ello.
Entrada 2: El Altar de las Estatuas
El segundo día nos llevó a descubrir un altar de piedra adornado con tres figuras. Solo una estaba lo suficientemente bien preservada como para distinguirse, representando lo que parecía ser un héroe o caballero consagrado a Yelmalio. Al saber que Elysia, la clériga aasimar que nos acompaña, profesa fe en este dios, deduzco que estas figuras podrían ser un ideal para ella. Aunque aprecio el valor histórico del altar, confieso que mi interés es limitado: las gestas de los hombres, aunque dignas de anotación, palidecen ante el poder tangible de los artefactos que dejaron tras de sí. El día terminó en un lugar seguro para acampar. Una pequeña victoria en la naturaleza hostil de la isla.
Entrada 3: El Risco y la Emboscada
El amanecer del tercer día nos llevó al corazón de un risco profundo, un valle en el que cada sombra parecía albergar un peligro latente. Aunque el camino era sencillo, su naturaleza emboscable nos mantuvo alerta. En mi caso, no puedo evitar reflexionar sobre la necesidad de estar mejor preparado. La escasez de raciones, un descuido por mi parte a subsanar, me ha llevado a depender del forrajeo y la caza de mis compañeros, especialmente de Tyvar y Adoh, cuyas habilidades en este ámbito son envidiables.
La calma terminó cuando hallamos un rastro de sangre en el suelo. No cabía duda de que asaltantes acechaban. Tuvimos suerte de descubrirlos antes de que ellos actuaran, lo que nos permitió tomar la iniciativa y que nos encontraran preparados para enfrentarlos. La batalla fue breve pero intensa. Mis habilidades, otorgadas por mi patrón, se probaron valiosas. Reducimos a esos despreciables bandidos sin mostrar clemencia, pero no sin sufrir heridas en el proceso.
En el lugar, encontramos también unos curiosos insectos quitinosos, criaturas repulsivas cuya naturaleza no pude dejar de observar con cierto desdén. Mis compañeros, en particular Adoh y Tyvar, parecían tener más reparos en enfrentarlos, posiblemente por algún respeto hacia su lugar en el ciclo natural. Para mí, no eran más que una molestia.
Entrada 4: Reflexión y Retirada
El campamento de los bandidos ofreció recursos que saqueamos sin reparo: comida, abalorios, oro y otros bienes. Entre ellos, varios envíos frescos sugerían que este no era un grupo aislado. Posiblemente, hay un fortín mayor cerca, un lugar que coordina sus actividades. Esto es preocupante, pues si bien despejamos esta ruta, la seguridad no está garantizada.
Con el camino despejado, hemos decidido regresar a Puerto Soldado. El enfrentamiento con los bandidos ha dejado claro que necesitamos reorganizarnos antes de proseguir hacia Surlt. La promesa de una ciudadela perdida y de los secretos que guarda sigue siendo un faro que me guía. Mis visiones, las puertas de piedra que mi patrón me mostró, parecen más cercanas con cada paso. Esta isla guarda más de lo que aparenta, y los caminos que recorremos son tan mortales como reveladores. Quizá el próximo capítulo de esta expedición me acerque más a los misterios que ansío desentrañar.