Detalles del relato

Día 3: La Llamada de la Aventura

No podía sacarme de la cabeza aquella cueva. Desde la última vez que la exploramos, algo me inquietaba, Ganjalf mencionó que los lobos no estaban sanos, que algo malo les pasaba. La sensación de que habíamos dejado un mal sin erradicar me reconcomía, esa enfermedad podría enfermar a todos los animales de la isla y fastidiarnos la misión. Así que intente reunir un nuevo grupo de aventureros  para resolver el misterio de los lobos rabiosos.

Al final el grupo lo conformamos, Ganjalf que estaba personalmente preocupado, Cirrus, un bárbaro de esa raza de semigigantes que cada vez veo mas a menudo, Toshi, un joven monje, algo debía de turbarle la mente porque no parecía estar centrado, y Rodalm un clérigo tiefling que veneraba a la diosa conocida como la embaucadora, portaba una mascara con la que realizaba sus plegarias.

Así partimos, hacia el campamento de cazadores…son oscos estos humanos…hubieran tenido bronca con los enanos de las montañas.

Nos contaron que tenían un  pacto entre su tribu y los Telmori, los adoradores del gran dios lobo. No soy quien para cuestionar las creencias de nadie, pero venerar un lobo gigante,  una fiera salvaje me parece, peligroso…esas fieras no se sacian nunca.

Día 4: Camino a la Cueva

Al alba, partimos hacia la cueva. No tardamos en toparnos con los lobos rabiosos. Ganjalf utilizó su magia druídica para engatusar y comunicarse con uno de los lobos.

Luchamos contra un par pero uno de ellos escapó avisando a la manada.

Tras esto intentamos el sigilo en las cuevas pero nos sirvió de poco, los agudos sentidos de las fieras nos detectaron casi al instante, por suerte íbamos prevenidos y no nos tomaron por sorpresa. Sin embargo eran muchos y no tardamos en vernos rodeados. La batalla fue feroz; el acero chocó contra los colmillos, y nuestra destreza y la fuerza bruta de Cirrus nos llevó a la victoria. Sin más dilación, nos adentramos en la cueva.

Dentro de la caverna, nos enfrentamos a más lobos gracias a una formación de embudo que…conocía de los guerreros enanos pudimos ir despachándolos uno a uno, un ataque directo hubiera sido la muerte, sin embargo había una gran criatura.

Una Gran Loba enorme y salvaje el combate fue encarnizado con compañeros llegando al borde de perder el conocimiento.

Cuando terminamos comprobamos que nos encontrábamos en una antigua aldea escondida en las cavernas, y unas pinturas contaban una historia sobre un gran mal que provoco que los Telmori se fueran a vivir a otra parte.

Entre los restos encontramos varios objetos mágicos, una espada que emite luz, la cual me vendrá bien en lugares oscuros, mis ojos no son tan agudos como los de los enanos. Una varita mágica que se quedo Ganjalf, en sus manos parecía casi un cetro jajaja, y una flechas especiales que parece que tiran al suelo al que impactan, las guardé yo, pero es tesoro común, no soy muy dado a tirar flechas, se me da regular. Por ultimo había una inscripción que hablaba sobre una maldición de la mano ardiente, cosas de clérigos y magos la magia es peligrosa.

También descubrimos una sala, la cual parecía oculta y abandonada, sin embargo un resplandor verde invadía la estancia, tres fosas  de agua fétida exhalaban vapores nocivos, además la estancia parecía un antiguo altar al dios Telmor.

Ganjalf se dio cuenta que la corrupción provenía de unas pequeñas piedras que había en cada una de las fosas, las cuales intentamos sacar pero unos espíritus purulentos flatulentos y febriles nos atacaron incesablemente. Tuvimos que ingeniárnoslas para ir disipando los espectros a mamporros mientras otros rompían las piedras que los invocaban… finalmente conseguimos eliminarlos.

La corrupción parece que empezó a disiparse. Intuimos que la corrupción había afectado al agua, volviendo los animales de la zona violentos.

Bajo el altar a Telmor encontramos algunos objetos mas, había una capa que se cambiaba de colores en función lo pensaras, un pergamino con magia y una poción revitalizante.

Encontramos también que las inscripciones en el cráneo de lobo de la estatua a Telmor, estas hablaban de una traición del sacerdote Telmori hacia los suyos y ofreciendo a su propia gente a la Diosa sucia la cual expandió su corrupción en el agua.

Recogimos sacamos las pieles que pudimos y volvimos al campamento de cazadores.

Regresamos al campamento de cazadores y hablamos con su líder y les mostramos todo lo que encontramos. Su rostro se ensombreció al ver los símbolos de la Mano Ardiente, una leyenda antigua de la isla que su tribu, los Votankis, rechazaba con fervor. Su preocupación creció al saber que el agua corrompida fluía hacia tierras donde los animales estaban más agresivos.

Nuestra misión aún no había terminado. Hay que comprobar si hay mas de esas piedras corruptoras malditas.

Día 5: Rumbo a Puerto Soldado

Tras un viaje sombrío, volvimos a Puerto Soldado y vendimos las pieles de los lobos al peletero. Pero el verdadero premio era el conocimiento obtenido. Había algo mucho más grande tras la corrupción de la cueva, y su influencia no se detenía allí.

Aunque me diera miedo venir a este nuevo mundo, hay mucha gente voluntariosa en la que se puede confiar, y no falta trabajo, es mi primera semana tan animada en mucho tiempo…pero aun no he visto ni un condenado enano con quien beber cerveza!