Detalles del relato
- Fecha de la Partida: 2025-10-12
- Aventura: 26 - Festival de Fuerte Brillante
- Autor: Elysia
- Jugadores: Broldan, Kyran, Ganjalf, Caelus, Elysia
El sol ascendía sobre el Fuerte Brillante, bañando sus tejados con el resplandor dorado de Yelmalio. Yo me encontraba allí, entre el murmullo de los fieles y el bullicio de los mercaderes, recitando los himnos del alba. Era el día del Festival de Yelmalio, el gran evento anual que unía la fe y el comercio, la diplomacia y el júbilo. Las ciudades más poderosas habían enviado a sus representantes; embajadores con túnicas enjoyadas, caravanas cargadas de especias, minerales y telas, y hasta trovadores de lejanas tierras que venían a ganarse un lugar bajo el favor del diosa, aunque mis compañeros de armas lo negasen. Todo el Fuerte resplandecía con gallardetes dorados y antorchas sagradas que nunca se apagaban.
Entre tanta luz, sin embargo, nunca faltaba quien busca su propia sombra. Ockless, siempre envuelto en su eterna ambición, había intentado sacar provecho del festival introduciendo esclavos bajo falsas licencias de servidumbre. La ley allí era clara: ningún ser encadenado pisaría el suelo de Fuerte Brillante.
El festival continuó con un fervor casi divino. La plaza central se llenó de música, aromas y risas. Fue entonces cuando Kyran, nuestro talentoso bardo, subió al escenario de madera. Su actuación fue más que un espectáculo: fue una revelación. Cantó y de su actuación salieron rayos relampagueantes; su voz, potente y clara, se elevó como un canto de guerra y devoción. Cada golpe, cada giro, era una plegaria viva. Cuando terminó, el silencio se apoderó del público, y luego una ovación como trueno llenó el aire. Fue el culmen del festival.
Pero la noche, siempre celosa de la luz, aguardaba su turno y es cuando los Titiriteros hicieron su presencia. Nadie los había anunciado, y sin embargo aparecieron en medio de la multitud con sus máscaras y su escenario portátil. Representaron una fábula extraña: barcos navegando bajo la luna y un monstruo con tentáculos que surgía de las profundidades, tragando mástiles y gritos. Entre el público se hizo el silencio, ya que se decía que sus actuaciones tenían mucho de profecías, aunque no siempre se cumplían lo que representaban, esta vez parecía haber parte de verdad con lo que averiguamos después. Así como la presencia de Ockless, al menos en la célula primigenia que había organizado el ataque pese a la negativa de agresión por parte de su diplomático.
Para que la flota regresara segura a sus puertos, se propuso que se marcharan antes para preservar la seguridad y de este modo no hubo ningún evento que lamentar, salvo la carencia de vino. Mientras la multitud se dispersaba, y el último fuego sagrado era alimentado con el aceite de una lámpara, un hombre se me acercó. Llevaba un sombrero muy peculiar que le hacía reconocible en mitad de la multitud. Su voz era suave, pero cargado de conocimiento y es que no era otro que un emisario de Lhankor Mhy. Me hizo saber sobre Nébula, en un lugar que se trataba de un antiguo asentamiento Votanki que estaba a cuatro jornadas al sur de Nidik y que, hasta el mismísimo Zar había intentando purificar. Pero su mano ahora se había desdibujado y la corrupción reinaba devorándolo todo a su paso.
Para mi ese era el broche perfecto para el festival, pues ponía en mi un objetivo claro. Volver a traer la pureza de la diosa Yelmalio a esas tierras impías.