Detalles del relato

  • Fecha de la Partida: 2025-02-20
  • Aventura: 07 - Aventureros Curiosos
  • Autor: Caelus
  • Jugadores: Caelus, Elysia, Ganjalf, Broldan, Kyran

Entrada 1- Puerto Soldado

La promesa de encontrar una serie de plantas con propiedades mágicas ha llamado mi atención, por lo que decidí unirme a este grupo de expedicionarios. No es que la botánica per se me interese especialmente, pero dudo que una nueva subespecie desarrolle propiedades mágicas sin haber estado expuesta me manera prolongada a una fuente de poder. Y si logro acercarme a esa fuente, estaré un paso más cerca del conocimiento que busco.

Pese a todo, el día comenzó con un revés. Mi intención de aprovisionarme mejor que en la expedición anterior, donde padecí una visible carencia, resultó en una completa decepción. Un comerciante de lengua viperina me vendió remedios que no eran más que placebos. Puerto Soldado se jacta de su seguridad y orden, pero a mí me parece un nido de oportunistas dispuestos a aprovecharse de las necesidades ajenas.


Entrada 2 - Encuentro con la nueva expedición

Esta mañana conocí a mis compañeros de ruta: Elysia, una figura familiar en estas expediciones; Ganjalf, un gnomo afable y siempre acompañado por su pipa; Kyran, un goliath tan apuesto como ruidoso con su música; y Broldan, un guerrero de aspecto robusto y trato tranquilo.

Partimos sin demora. Aún con el mal sabor de boca por mi estafa del día anterior, mi humor debió estar más agrio de lo habitual. Me sorprendí increpando a Elysia sobre su fe en Yelmalio como único y válido dios, lo que pronto derivó en una tórrida discusión sobre la naturaleza de la divinidad y la ‘mortalidad’ que ellos también tienen a lo largo de las eras, con la comparativa de dioses caídos en el olvido que ahora solo son parte de una historia que ya nadie adora. Kyran, con su peculiar carisma, logró apaciguar la discusión, haciéndome ver que no era prudente cuestionar la vida entera de alguien en una conversación casual, lo cual comparto. Llegamos a una tregua y el ambiente pudo distendirse. No obstante, siento un resquicio de haber acabado con la razón tras aquel debate.


Entrada 3 - Ruinas y ecos de la muerte

El viaje transcurrió sin incidentes hasta que llegamos a las ruinas de un antiguo asentamiento Votanki. Al aproximarnos, mi percepción mágica detectó un poderoso rastro de energía nigromántica. Como era de esperar, no tardamos en ser atacados por una horda de zombis y no-muertos.

La represalia fue rápida y contundente. Elysia demostró un poder imponente, canalizando la luz de Yelmalio para reducir a los enemigos como una hoz sobre un campo de espigas de trigo. Impresionante, debo admitirlo. Si este era solo un fragmento del poder que pueden contener las reliquias sagradas, mi búsqueda está bien encaminada: las posibilidades de este poder son inconmensurables. Investigando las ruinas, hallamos un tótem profanado erigido a Votank y su perro Zutchko, dioses Votankis que habían expulsado a los Slarge, los hombres lagarto, de estas tierras. La magia que persistía allí era antigua, poderosa y llena de resentimiento. Pero esta no era la dirección que buscábamos, así que retomamos el camino en busca de la fuente de energía mágica que nos había guiado hasta aquí.


Entrada 4 - Bajo tierra

Siguiendo las indicaciones de Ganjalf, llegamos a un sendero donde las raíces parecían emanar energía mágica. Se extendían bajo tierra, cruzando un sistema de túneles artificiales excavados por insectos gigantes. Un lugar poco acogedor, pero la curiosidad nos empujó a adentrarnos en ellos.

No habíamos avanzado mucho cuando nos atacaron unas repulsivas criaturas quitinosas. La refriega fue breve, pero recibí una herida durante el combate. Kyran, por su parte, diseccionó uno de los cuerpos con interés, mientras Broldan recolectaba una de sus patas para, sorprendentemente, usarla como alimento.

Más adelante, nos encontramos con una trampa natural: arena suelta cavada por los propios insectos para atrapar presas. Optamos por escalar las paredes para sortearla. Lamentablemente, la espeleología no es mi fuerte. Perdí el agarre y caí al suelo, golpeándome la espalda. Mientras me quejaba del dolor, Broldan y Elysia me alzaron para reincorporarme. Una experiencia humillante, aunque instructiva.

El túnel desembocaba en una cámara donde unos hongos fúngicos resplandecían de manera antinatural. Ganjalf nos advirtió de que eran peligrosos: al menor movimiento, liberarían esporas venenosas. Y más allá, en la oscuridad, se escuchaba el sonido de algo mucho más grande moviéndose en las profundidades.

Estábamos exhaustos, y yo, además, herido. No había razón para seguir adelante sin estar en plenas facultades. Decidimos dar media vuelta y emprender el regreso a Puerto Soldado.


Reflexiones

Esta expedición ha sido, en apariencia, infructuosa. No hemos hallado la fuente de poder que buscaba, pero hemos aprendido algo más sobre la distribución de la isla. Quizá, con el tiempo, esta información me sea útil o pueda intercambiarla por algo que realmente me sirva. Como siempre, la clave está en la paciencia y en saber encontrar la pieza adecuada en el rompecabezas.