Detalles del relato
- Fecha de la Partida: 2024-12-26
- Aventura: Llegada a la Isla
- Autor: Broldan
- Jugadores: Broldan, Kayran, Ganjalf, Blueno
Cuatro aventureros, unidos por circunstancias vitales variopintas, deciden embarcarse en la aventura de sus vidas: viajar a la Isla de los Grifos. El grupo está compuesto por cuatro miembros:
- Broldan RocaPiedra: un granjero humano con fascinación por los enanos y las vacas.
- Ganjalf: un gnomo druida al que le encanta el queso.
- Kayran: un estridente bardo goliath que ameniza a la gente por donde pasa.
- Blueno: un pícaro tiefling introvertido, de manos largas y con cierta afición por las sustancias “prohibidas”.
Tras varias semanas en barco, el grupo comenzó a conocerse poco a poco y finalmente llegó a la Isla de los Grifos sin mayores dificultades. Descargaron sus pertenencias en la playa y fueron guiados hacia Puerto Soldado, una ciudad fortificada. En la entrada, dos soldados exigían una pieza de oro a cada visitante, argumentando que era necesario para mantener la seguridad de la ciudad debido a los peligros que la rodeaban.
El pueblo de Puerto Soldado está situado sobre un pequeño risco y solo es accesible por tierra. Una vez dentro, los aventureros se dirigieron a la posada para instalarse y reponer fuerzas.
Kayran, el bardo, ofreció un espectáculo de variedades que deleitó a toda la taberna, ya que Maejjete, la vedette local, no estaba trabajando debido a una enfermedad. Además, Kayran logró encantar al camarero, consiguiendo que les ofreciera la habitación comunal a un precio reducido.
En la posada conocieron a Jane-Joly, una chica de compañía amiga de Maejjete, con quien pronto entablaron amistad. Más tarde, Kernit, un anciano peletero, les pidió ayuda para encontrar a su amigo Eldacan, quien se había dirigido al campamento de cazadores con la intención de conseguir pieles de lobo. A cambio, ofreció una valiosa piedra de ámbar.
Al final del día, los aventureros decidieron visitar a Maejjete, preocupados por su salud. La encontraron con una extraña enfermedad, lo que aumentó su inquietud. Decidieron acostarse temprano para partir al amanecer en busca de Eldacan.
A la salida de la muralla, compraron provisiones y emprendieron el camino hacia el poblado de cazadores. Tras un trayecto algo turbulento, llegaron a un campamento con tiendas de campaña. Allí, un fornido cazador les cortó el paso. Después de conversar con él, supieron que Eldacan no estaba allí y que el compañero del cazador había sido asesinado por lobos. Además, explicó que, debido a un pacto entre tribus, ellos tenían prohibido cazar lobos.
Sin desanimarse, los héroes siguieron el rastro de Eldacan, llegando a una subida escarpada donde fueron emboscados por lobos rabiosos. Tras una intensa refriega, lograron eliminarlos, aunque no todos salieron ilesos.
Continuaron avanzando hacia la montaña y, a la salida de una cueva, encontraron un cadáver: Eldacan. Sorprendentemente, no había sido devorado, sino simplemente asesinado. Entre sus pertenencias hallaron varias pieles de lobo y un libro que relataba una misteriosa leyenda sobre la isla.
Regresaron al campamento, enterraron a Eldacan junto a su amigo y entregaron el libro como prueba a Kernit, el anciano peletero.
Esa noche, volvieron a visitar a Maejjete. Al notar que su estado había empeorado, decidieron llevarla a la Casa de la Sanación. Allí, la anciana curandera les sugirió que podría preparar remedo para Maejjete a base de “bayas de agua”, pero esa ya es otra aventura…