**De cómo me inspiré para mi nuevo hit “Esa Reyna” **

Reyna, la feroz capitana del orgulloso navío ”La Reina de Trahan”, necesitaba desesperadamente la ayuda de un héroe como yo. Veréis, unos detestables (aunque sexys) piratas la habían atacado, diezmando y raptando a su tripulación y también el Cuerno de Orlanth, un artefacto poderoso capaz de invocar los vientos y acelerar cualquier barco. Así que, ante esa situación, evidentemente decidí ayudarla y reuní a un equipo de valientes aventureros para navegar en busca de esos detestables (y sexys) piratas y recuperar lo que era suyo. 

Contábamos con Blueno, ese callado y serio tiefling de piel roja (¿es familia de Reyna? Parecen descender del mismo linaje tiefling) insuperable en abrir cofres y cerraduras. También con Ganjalf, ese gnomo polivalente que huele a hierbas y que se transforma en todo tipo de animales y cosas poderosas y divertidas (está un poco loque). Finalmente también se nos unió Steffan, un mediano (casi me tropiezo con él) cartógrafo, navegante y excelente que, aunque se toma muy en serio, luce un poco cómico desde fuera (me parece adorable).

Tras una preparación bastante exitosa (creo que Ganjalf se fumó algo fuerte cuando intentó interpretar las nubes, eso sí), partimos de Puerto Soldado. Navegamos con el viento en el cabello y la brisa salada en la piel, con Reyna gritándonos órdenes que rápidamente nos acomodamos. Debo decir que Blueno (como vigía) y Steffan (como timonel) hicieron un papel maravilloso, aunque yo puede que me equivocara con un cabo o dos a la hora de izar las banderas. Pero era por un buen motivo: estaba distraído componiendo ESA REYNA, mi nuevo HIT (“Esa Reyna es valiente, poderosa, su vida es como un pez lleno de espinas y colas”). 

Finalmente, y con mi nuevo HIT en mente, llegamos a una cala llena de barcos atollados, entre ellos el barco en el que había llegado Steffan, que también fue atacado por esos mismos piratas. 

Mis amigas y yo investigamos esos barcos medio naufragados e inestables y, gracias a la ayuda de Steffan encontramos un cofre y, gracias a Blueno y sus ganzúas, conseguimos un tesoro fascinante de mallas de Mithral, pipas mágicas y joyas que nos quedaban CUNT. Update importante: AHORA LLEVO UNA TIARA DE ESMERALDAS. Luego, Ganjalf transformado en oso y yo en mi tamaño gigante arrancamos un mástil que hacía falta para sustituir el mástil dañado de la Reina de Trahan. 

Proseguimos nuestro barco hasta un pequeño grupo de islas en las que nos sorprendió un pequeño barco pirata, que nos embistió. Pero nosotras fuimos más rápidas y nuestro contraataque fue FIERCE. Ganjalf, Blueno y Steffan acabaron con unos terribles (pero atractivos) piratas mientras yo convencí a dos de elles con un poco de magia y tensión sexual (Stan y Fania) a unirse a nosotros y darnos sus tesoros y vestimentas. Inevitablemente, cayeron presas de mi nuevo HIT y se hicieron Chispitas (mis FANS). Los dejamos en las cala porque oye, a mis fans no los mata nadie.

Gracias a la información e indicaciones de Stan y Fania, proseguimos nuestro viaje hasta el archipiélago donde tenían su base pirata y encontramos su cueva. Gracias a nuestra inteligencia de héroes increíbles y al poder de mi nuevo HIT “ESA REYNA”, salimos adelante con un plan de infiltración: Blueno y yo nos disfrazamos de piratas (sexys) y cogimos a Reyna y a Steffan como falsos presos. Los piratas, un poco cándidos ellos (pero sexys), nos creyeron a pies juntillas y encerraron a Reyna y Steffan en una jaula con el resto de sus tripulaciones. A Blueno y a mí nos dio un tour un pirata increíblemente guapo (Roderick), con una mandíbula cuadrada perfecta, unos músculos trabajados y un culo de escándalo. Nos enseñó los aposentos de su jefe, donde estaba -GASP- el Cuerno de Orlanth (!!!). La otra jefa de los piratas, una hechicera borde, no fue muy amigable. 

Ganjalf, subido en forma de gato a mis anchos, fue a comunicarle esto a Steffan, y urdimos la segunda parte de nuestro plan: mientras los piratas celebraran la captura de la Reina y la Reyna esa noche, yo distrairía a los terribles (pero sexys) piratas, Blueno robaría el cuerno y Steffan, Ganjalf y Reyna liberarían a los presos y subirían al barco para huir juntos. 

Como era inevitable, Roderick y yo acabamos dándonos algo más que un beso largo. No me quedó claro si fue parte de nuestro plan o de una pasión intensa, pero Blueno aprovechó para robarle las llaves con su mano mágica invisible. 

Mientras, Steffan se deshizo de sus ligaduras propias y de las del resto de presos. Ganjalf distrajo a los guardias de la celda haciendo ruidos en la cueva. 

Finalmente, llegó el momento de la fiesta. 

Gracias a los brindis de Roderick y que mi público sexy pirata me reclamara, me subí a una mesa y LEVANTÉ EL EVENTO cantando TEMAZO TRAS TEMAZO. Les piratas estaban totalmente embelesados, y bebían copa tras copa de ron (una pena no poder cobrar comisión a la posada por las consumiciones). 

Blueno aprovechó ese momento para hacerse con el cuerno de Orlanth y algunas monedas sueltas, y Steffan Reyna y Ganjalf llevaron a la tripulación a la Reina de Trahan. Cuando Blueno me dio la señal, acabé mi épico concierto y fui a unirme con ellos, pero Roderick no pudo aguantar estar separado de mí más de unos segundos (obvio) y me siguió. Tras su mirada decepcionada e inquisitoria sobre quién era realmente yo al percatarse de las situación, LE REVELÉ QUE a pesar de mi excelente interpretación digna de un premio NO ERA UN PIRATA, sino solo un increíble músico aventurero llamado KYRAN. Él, apasionado, me besó como respuesta y decidió unirse a nosotros y darle la espalda al resto de la terrible (pero sexy) banda pirata.

Sin embargo, esa maldita (pero también atractiva) maga nos descubrió y empezó a disparar rayos ácidos contra el barco mientras Blueno lanzaba el cuerno a Reyna y Ganjalf y Steffan mantenían a raya a ella y a los piratas con dardos mágicos y un haz de luna mortal. 

Finalmente, nos dio tiempo a todos a subirnos a bordo de la Reina de Trahan y, tras derrotar a la hechicera y soplar Reyna el épico cuerno, salimos disparadas a toda velocidad de la cueva y a hacia la libertad de una nueva aventura. 


Una vez en Puerto Soldado, Reyna (totalmente satisfecha con haber recuperado su cuerno, su gente y su honor) y yo ofrecimos nuestras plegarias a Orlanth en el templo, acompañadas por el venerable (y un poco sexy) acólito Undem. 

Steffan apuntó sus nuevos descubrimientos de la costa en sus anotaciones y negoció con Reyna una manera de usar su navío a la sombra del poder de Puerto Soldado. 

Mientras, Blueno vendió su parte del tesoro (también vendió el collar de la amistad que compartimos en el viaje, un gesto un poco frío por su parte y que espero que me compense) para hacerse con más riquezas y Ganjalf fumó en su fantástica nueva pipa cuyo humo mágico toma forma de bestias. 

En resumen: son un grupo de amigues y héroes maravilloses, y los quiero más de lo que sospechan.

En cuanto a Roderick… se ha unido a la tripulación de Reyna. Así que ahora puedo decir que tengo a mi reina y a mi rey juntos en un mismo navío. Qué puedo decir: los sentimientos y la pasión son complicados, pero al menos la aventura, la amistad y la melodía de ESA REYNA perdurarán para siempre entre las islas de esos (ligeramente sexys) archipiélagos.